
Cómo ajustar la temperatura en el horno para pizzas
Si alguna vez ha sacado una pizza de un horno comercial y se ha dado cuenta de que la corteza estaba completamente quemada, pero el centro de la pizza seguía crudo, entonces sabe perfectamente lo difícil que es lograr una buena cocción. En una cocina automatizada, esto se convierte en un verdadero problema. Es necesario que la temperatura en la parte superior del horno sea precisa, en cada ocasión.
Para solucionarlo, utilizamos calentadores auxiliares de cerámica. Pensemos en ellos como haces de radiación infrarroja dirigidos hacia la superficie de la pizza, llenando así los espacios entre el suelo del horno y la superficie de la pizza.
Cómo funciona realmente el calentamiento
La convección tradicional es lenta: primero debe calentarse todo el aire presente en el horno antes de que los alimentos puedan sentir ese calor. Estos elementos de cerámica son diferentes: emiten radiación infrarroja de onda corta directamente sobre la superficie de la pizza. Es un proceso rápido y eficaz.
Combinamos estos calentadores con controladores PID y termopares. En lugar de un simple interruptor de encendido/apagado que genera demasiado calor, el sistema monitoriza la temperatura de la superficie en tiempo real. Así, se puede ajustar la potencia adecuadamente para mantener una temperatura estable. Ya no habrá más casos de cortezas quemadas y centros crudos.
Hacer que todo funcione bien juntos
Para que los calentadores funcionen correctamente con el sistema de control, es importante utilizar hardware adecuado. Por lo general, utilizamos relés de estado sólido. Ellos pueden manejar los ciclos rápidos necesarios para mantener la temperatura estable.
Un consejo útil: si utiliza muchos de estos calentadores, preste atención al cableado. Utilice cables de la calibración adecuada. Si los cables son demasiado finos, habrá caídas de voltaje, y las lecturas térmicas ya no serán precisas.
Los aspectos difíciles
Estos calentadores son muy potentes. Reaccionan casi instantáneamente, lo cual es bueno, pero también tiene sus desventajas. Si se utiliza demasiada potencia o los calentadores se colocan demasiado cerca de la pizza, se podrían dañar los elementos de cerámica o el queso, antes incluso de que la masa tenga tiempo de levantarse.
Lo importante es encontrar el equilibrio adecuado: la temperatura debe ser lo suficientemente alta como para cocinar la pizza, pero no tan alta como para dañar los ingredientes. Además, asegúrese de que haya suficiente circulación de aire alrededor del calentador. Si los componentes electrónicos se calientan demasiado, todo dejará de funcionar correctamente.